Descripción
La buena práctica pedagógica se desarrolla en una institución educativa del ámbito rural de la región Puno, a través de la implementación de un aula abierta como estrategia para fortalecer los aprendizajes de los estudiantes. La experiencia se sustenta en el uso del invernadero escolar, el cual se consolidó como un laboratorio que permitió vivenciar el método científico de manera auténtica. A partir del diagnóstico inicial, se identificaron dificultades en la indagación, el análisis y la aplicación de conocimientos científicos. La práctica integra el enfoque de etnobotánica, revalorando los saberes ancestrales de la comunidad como punto de partida del aprendizaje. Esta articulación fortaleció la identidad cultural y el sentido de pertenencia de los estudiantes. Las actividades se desarrollaron mediante estrategias activas, trabajo colaborativo y situaciones reales del entorno. La propuesta se articula al Currículo Nacional de la Educación Básica y a los enfoques transversales. Los resultados evidencian aprendizajes significativos, mayor motivación y participación activa de la comunidad educativa.
Equipo Docente
Etapas
Contexto Social y propósito
Contexto social: La buena práctica se desarrolla en la IES Industrial Sucuni-Japisse, ubicada en el centro poblado rural de Mallco, distrito de Conima, región Puno, en una zona de frontera. La comunidad posee una fuerte identidad agrícola y un vasto conocimiento ancestral sobre el uso de plantas medicinales, los ciclos de la tierra y las prácticas tradicionales de cultivo. No obstante, este capital cultural se encontraba poco articulado al currículo escolar, lo que generaba una desconexión entre los aprendizajes científicos y la realidad sociocultural de los estudiantes. El entorno natural, lejos de ser aprovechado pedagógicamente, era percibido como un contexto externo al aula, desaprovechando su potencial como laboratorio vivo para el aprendizaje científico. La evaluación diagnóstica evidenció un bajo desarrollo de la competencia “Indaga mediante métodos científicos para comprender el mundo natural y artificial”. Solo el 30 % de los estudiantes identificaba las etapas básicas del método científico, y apenas el 40 % formulaba preguntas investigables, mostrando dificultades para diseñar experimentos controlados. Asimismo, el 36 % reconocía aplicaciones prácticas de las plantas medicinales, pero estos saberes eran percibidos como conocimientos empíricos sin valor científico. Predominaba una visión de la ciencia como un conjunto de contenidos abstractos y descontextualizados, lo que generaba desmotivación, bajo rendimiento y escasa apropiación del aprendizaje científico. Propósito: El propósito fue transformar el contexto rural en una ventaja pedagógica, fortaleciendo la competencia de indagación científica mediante la integración del invernadero escolar y la etnobotánica como ejes centrales del aprendizaje. La práctica busca que los estudiantes se conviertan en investigadores activos, capaces de formular preguntas, diseñar y ejecutar experimentos, analizar datos y contrastar el saber ancestral con la evidencia científica, desarrollando pensamiento crítico, identidad cultural y compromiso con la mejora de su comunidad.
Desarrollo, desafíos y
lecciones aprendidas
Desarrollo: La buena práctica se organiza como un proyecto de indagación de 12 semanas, articulado al área de Ciencia y Tecnología, y estructurado en cuatro fases: Durante todo el proceso, el docente promovió el pensamiento crítico mediante preguntas reflexivas, contrastación de fuentes (saber ancestral, datos científicos y observación directa) y uso de recursos tecnológicos como cámaras y grabadoras para documentar procesos. Desafíos: El desafío para implementar la práctica fue adecuar el currículo del área de Ciencia y Tecnología a la realidad sociocultural de los estudiantes, frente a la desmotivación y el bajo rendimiento evidenciados. Esto implicó integrar el conocimiento ancestral, el uso del invernadero escolar y la indagación científica como estrategias pedagógicas pertinentes, asegurando aprendizajes significativos, contextualizados y alineados al Currículo Nacional de la Educación Básica Lecciones aprendidas: La experiencia demuestra que el aprendizaje científico se potencia cuando se ancla en problemas reales del entorno y se integra el conocimiento ancestral como punto de partida para la indagación. El invernadero escolar se consolidó como un laboratorio vivo que permitió vivenciar el método científico de manera auténtica, mientras que la etnobotánica fortaleció la identidad cultural y el sentido de pertinencia del aprendizaje. Asimismo, se evidenció que la evaluación formativa continua, basada en rúbricas, portafolios y retroalimentación oportuna, permitió atender la diversidad de ritmos y niveles de logro. La práctica confirma que la educación científica más significativa surge cuando los estudiantes comprenden que la ciencia no solo explica el mundo, sino que les permite transformarlo y mejorar la calidad de vida de su comunidad.
Logros y resultados
Oportunidades de mejora (recomendaciones)
La buena práctica implementada evidenció que el aprendizaje científico se fortalece cuando se vincula con problemas reales del entorno y se desarrolla en diversos espacios de la institución educativa. Asimismo, integró el conocimiento ancestral como punto de partida para los procesos de indagación, lo que permitió generar aprendizajes significativos en los estudiantes. Tras la aplicación de la estrategia y los logros de aprendizaje alcanzados, se considera que las actividades desarrolladas pueden ser replicadas en otras instituciones educativas, siempre que respondan a problemáticas similares y se adecuen a las características de los estudiantes y al contexto educativo.
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