Descripción
La buena práctica “Manitos en la arena, aprendizajes en EduCuna” consiste en la implementación de un espacio pedagógico basado en la exploración sensorial a través del uso de la arena como recurso didáctico, donde los niños del ciclo I participan activamente en actividades de manipulación, experimentación y juego libre. A partir de esta experiencia, se promueve el desarrollo integral de los estudiantes, fortaleciendo competencias comunicativas, psicomotrices, matemáticas, socioemocionales y de indagación. La arena se convierte en un recurso significativo que permite aprender haciendo, favoreciendo la curiosidad, la creatividad, la interacción social y la autorregulación, en un entorno lúdico, seguro y acorde a las características propias de la primera infancia.
Equipo Docente
Etapas
Contexto Social y propósito
Contexto social: La práctica se desarrolla en una institución educativa del nivel inicial, en el ciclo I, con niños entre 12 y 36 meses, quienes se encuentran en una etapa donde el juego, la exploración sensorial y el movimiento son fundamentales para su aprendizaje. A partir de la observación directa y la evaluación diagnóstica, se identificó que los estudiantes presentaban dificultades en la coordinación motora fina, escasa permanencia en la atención y limitadas oportunidades de exploración, lo que afectaba el desarrollo de diversas competencias. Asimismo, el contexto institucional evidenció la disponibilidad de espacios amplios que podían ser aprovechados pedagógicamente, así como la necesidad de implementar estrategias vivenciales que respondan a los intereses y necesidades de los niños. Inicialmente, algunas familias mostraron resistencia al uso de la arena por considerarla poco educativa; sin embargo, progresivamente se fueron involucrando al reconocer los beneficios de esta experiencia en el desarrollo integral de sus hijos. Propósito: Promover el desarrollo integral de los niños del ciclo I mediante la exploración y manipulación de la arena como recurso pedagógico, fortaleciendo competencias comunicativas, matemáticas, psicomotrices, socioafectivas y de indagación, en un entorno de aprendizaje significativo, lúdico y acorde a su desarrollo.
Desarrollo, desafíos y
lecciones aprendidas
Desarrollo: La práctica se inicia con la observación y evaluación diagnóstica de los estudiantes para identificar sus intereses y necesidades, seguida de la planificación del contexto de aprendizaje mediante la implementación de un arenero y la organización de materiales diversos. Posteriormente, se desarrollan actividades de exploración libre y guiada como construcción de figuras, juegos simbólicos y experimentación con arena seca y húmeda, promoviendo la interacción, la curiosidad y el aprendizaje significativo. Durante el proceso, se involucra a las familias y se realizan ajustes continuos en función del progreso de los estudiantes, culminando con la evaluación formativa mediante la observación y registros de avance. Desafíos: Los principales desafíos de la buena práctica “Manitos en la arena: aprendizajes en EduCuna” estuvieron vinculados, en primer lugar, con la resistencia inicial de algunas familias frente al uso de la arena como recurso pedagógico, debido a preocupaciones relacionadas con la higiene y su valor educativo; asimismo, se evidenciaron limitadas experiencias previas de exploración sensorial en los estudiantes, lo que demandó un proceso progresivo de adaptación. También se presentaron dificultades en la atención y permanencia de los niños durante las actividades, requiriendo estrategias más pertinentes a su desarrollo, junto con la necesidad de adecuar espacios y materiales para garantizar condiciones de seguridad; finalmente, se asumió el reto de brindar un acompañamiento oportuno por parte del adulto que oriente el aprendizaje sin limitar la autonomía y la iniciativa de los niños. Lecciones aprendidas
Logros y resultados
Oportunidades de mejora (recomendaciones)
Fortalecer la sensibilización de las familias sobre la importancia del aprendizaje vivencial en la primera infancia para asegurar su involucramiento desde el inicio. Ampliar la diversidad de materiales y recursos en el arenero que permitan enriquecer las experiencias de exploración. Profundizar en el uso de estrategias de evaluación formativa que permitan recoger evidencias más sistemáticas del progreso de los niños. Optimizar la organización de los espacios para garantizar mayor seguridad y aprovechamiento pedagógico. Promover la sistematización de la experiencia para su réplica en otros contextos educativos.
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