Descripción
La buena práctica “La chacrita en mi jardín como espacio de intercambio intercultural” consiste en la implementación de un espacio pedagógico vivencial dentro de la institución educativa, donde los estudiantes participan activamente en la siembra, cuidado y observación de cultivos propios de su contexto. A través de esta experiencia, se integran los saberes ancestrales de las familias y la comunidad con los conocimientos escolares, promoviendo aprendizajes significativos desde la experimentación directa. La chacrita se convierte en un recurso didáctico que articula diversas áreas curriculares, favoreciendo el desarrollo de competencias relacionadas con la indagación científica, la comunicación en lengua materna, el pensamiento matemático y la expresión artística. Asimismo, fomenta la identidad cultural, el sentido de pertenencia, la conciencia ambiental, el trabajo colaborativo y la valoración de la agricultura como práctica cultural y medio de vida, en un entorno de respeto e intercambio intercultural.
Equipo Docente
Etapas
Contexto Social y propósito
Contexto social: La buena práctica se desarrolla en una institución educativa de nivel inicial ubicada en un contexto rural andino, donde la mayoría de los estudiantes proviene de familias quechua hablantes dedicadas principalmente a la agricultura y la ganadería. Este entorno se caracteriza por una fuerte presencia de saberes ancestrales vinculados al cultivo de la tierra, el uso de recursos naturales y prácticas tradicionales de alimentación, los cuales forman parte de la identidad cultural de la comunidad y constituyen una oportunidad para el aprendizaje contextualizado. No obstante, la evaluación diagnóstica evidenció limitaciones en la expresión oral en quechua y castellano, escasa valoración de los saberes culturales y poco interés en el cuidado del ambiente, así como una débil articulación entre los aprendizajes escolares y los conocimientos comunitarios. Frente a ello, surge la necesidad de implementar una propuesta pedagógica que promueva el intercambio intercultural, la participación de las familias y la revalorización de los saberes ancestrales para generar aprendizajes significativos y pertinentes. Propósito: Promover aprendizajes significativos a partir de experiencias vivenciales en la chacrita, fortaleciendo la identidad cultural, la participación de las familias, la conciencia ambiental, el trabajo colaborativo y la revalorización de los saberes ancestrales en un contexto de intercambio intercultural.
Desarrollo, desafíos y
lecciones aprendidas
Desarrollo: La práctica se inicia con la evaluación diagnóstica y el reconocimiento de saberes previos, continúa con el diseño e implementación de la chacrita como espacio pedagógico, el desarrollo de actividades de siembra, cuidado y observación de plantas, el intercambio de saberes con familias y sabios locales, la integración de áreas curriculares mediante actividades vivenciales y finaliza con espacios de reflexión sobre lo aprendido y su utilidad en la vida cotidiana. Desafíos: Los principales desafíos de la buena práctica “La chacrita en mi jardín como espacio de intercambio intercultural” estuvieron asociados, en un inicio, a la limitada valoración de los saberes culturales, lo que demandó acciones para revalorarlos dentro del proceso educativo; asimismo, se evidenciaron dificultades en la expresión oral tanto en lengua materna como en castellano, así como una escasa participación activa de los estudiantes en las actividades propuestas. A ello se sumó la necesidad de integrar de manera más efectiva a las familias en el proceso educativo, junto con el reto de adaptar las estrategias pedagógicas a un contexto intercultural diverso; finalmente, se planteó el desafío de fortalecer la conciencia ambiental desde edades tempranas, promoviendo aprendizajes significativos y contextualizados. Lecciones aprendidas
Logros y resultados
Oportunidades de mejora (recomendaciones)
Fortalecer el uso de estrategias pedagógicas interculturales que integren de manera más sistemática la lengua materna en todas las actividades de aprendizaje. Promover una mayor participación continua de las familias y sabios de la comunidad en el proceso educativo para enriquecer el intercambio de saberes. Ampliar el uso de recursos tecnológicos contextualizados que permitan complementar las experiencias vivenciales con información de otros contextos. Fortalecer los procesos de evaluación formativa incorporando instrumentos más diversificados que recojan evidencias del aprendizaje en contextos interculturales. Gestionar mejores condiciones de infraestructura y materiales para optimizar el desarrollo de la chacrita como espacio pedagógico sostenible.
Para poder acceder a esta opción, primero debe iniciar sesión en el Observatorio.




0 Comentarios